
1/9/2026

La economía de Irán se está desmoronando bajo un grave colapso de divisas. El rial ha caído a mínimos históricos, perdiendo la mitad de su valor frente al dólar estadounidense el año pasado. Esto ha aumentado el costo de alimentos, medicinas y alquiler.
Comerciantes y tenderos fueron de los primeros en salir a las calles en diciembre cuando la inflación se aceleró. Las protestas se han extendido desde entonces a las principales ciudades y universidades, el jefe del banco central ha renunciado, se están cancelando vuelos, y el país está ahora en un apagón de internet casi total.
Los teléfonos, pagos e incluso servicios basados en satélites como Starlink están siendo interrumpidos, ralentizando el comercio y cortando las herramientas digitales en las que la gente confía para navegar la vida diaria.
Años de sanciones han dejado a Irán con acceso limitado a divisas y finanzas globales. Las exportaciones de petróleo siguen restringidas, privando al banco central de dólares necesarios para estabilizar el rial.
Irán tiene muy poco poder de fijación de precios, con China comprando aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo iraní con grandes descuentos. La mayoría de países no se atreverían a tocar el petróleo sancionado por EE.UU.
Los importadores enfrentan costos más altos y retrasos impredecibles, mientras que las empresas luchan con tipos de cambio inestables y crédito limitado. En este entorno, incluso pequeños shocks se propagan en una inestabilidad económica más amplia, alimentando la espiral inflacionaria que ahora impulsa el descontento.

Para los hogares, la crisis se siente en los productos esenciales cotidianos. Una moneda debilitada hace que las importaciones sean más caras, empujando la inflación a niveles punitivos. Oficialmente, está por encima del 40% anual, pero para algunos productos esenciales —especialmente alimentos— la tasa es mucho más alta.
Cuando los precios suben tan rápidamente, los salarios se quedan atrás, los ahorros se evaporan, y las personas recurren a dólares, oro, bienes raíces y criptomonedas para proteger lo que les queda.
Pero con el país prácticamente desconectado, incluso las criptomonedas se han vuelto difíciles de acceder o transferir. La frustración económica es generalizada, con bazares en las principales ciudades cerrando en protesta.
Un colapso repentino del gobierno de Irán enviaría ondas de choque a través de los mercados energéticos globales.
Implicaciones clave:
A largo plazo, un nuevo régimen podría restablecer relaciones diplomáticas y comerciales internacionales y traer más petróleo y otros productos a los mercados globales.

El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más críticos del mundo. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y una parte importante de las exportaciones de GNL pasan por esta estrecha vía acuática entre Irán y Omán.
Cualquier inestabilidad en Irán genera preocupaciones porque Teherán se encuentra en un lado del Estrecho y tiene una presencia militar significativa en la zona. Incluso la amenaza de disrupción puede aumentar los precios del petróleo, elevar los costos de seguros de envío y tensar los mercados energéticos globales.
Para países como China, fuertemente dependientes del crudo del Golfo, la estabilidad del estrecho es esencial para mantener el suministro seguro y los precios predecibles.
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