
12/1/2025


Airbus tuvo un comienzo difícil de la semana, con las acciones cayendo hasta un 10% el lunes después de reportes de un problema de calidad en los paneles de metal de algunos de sus aviones A320, afectando las entregas.
Esto ocurrió solo días después de un retiro de software global que inmovilizó 6.000 aeronaves. Aunque el fallo, vinculado a la vulnerabilidad a las erupciones solares, fue reparado rápidamente, los inversores castigaron a la empresa.
Ningún incidente grave fue vinculado al defecto, pero el episodio muestra cuán sensibles son las acciones aeroespaciales a los titulares de seguridad: un defecto puede borrar miles de millones en valor de mercado.
La crisis del Boeing 737 MAX sigue siendo la historia de advertencia moderna de la industria.
Dos accidentes en 2018–19 llevaron a un cierre mundial, demandas y daño reputacional. Las consecuencias le costaron a Boeing decenas de miles de millones, con entregas detenidas y confianza erosionada.
Incluso años después, los reguladores, aerolíneas e inversores examinan a Boeing más de cerca. En enero de 2024, un Boeing 737 MAX 9 de Alaska Airlines sufrió una explosión en vuelo cuando se separó un tapón de puerta, forzando un aterrizaje de emergencia.
El incidente reavivó el escrutinio de los controles de calidad de Boeing, subrayando cómo las cicatrices reputacionales persisten.
La fabricación de aeronaves comerciales es una industria global, pero dos gigantes alados se elevan por encima del resto. Airbus (Europa) y Boeing (EE.UU.) juntos controlan casi todo el mercado de aviones comerciales.
En aviones regionales más pequeños, empresas como Embraer en Brasil y COMAC en China han logrado hacerse un hueco. Pero para los inversores, el desempeño del sector depende en gran medida de la rivalidad transatlántica entre Airbus y Boeing.
Antes de los problemas recientes, Airbus había estado en alza. El mes pasado, los aviones A320 se convirtieron en el tipo de avión comercial más entregado en la historia, superando al Boeing 737.
A finales del Q3 2025, Airbus tenía un pedido pendiente de 8.665 aviones, mientras que el de Boeing superaba los 5.900. Para contextualizar, Airbus entregó 766 aviones el año pasado frente a los 348 de Boeing.
Los pedidos pendientes señalan una fuerte demanda a largo plazo, con aerolíneas planificando flotas años por adelantado, pero los ingresos solo llegan cuando se entregan los aviones. Con aviones de fuselaje estrecho cotizados cerca de 100 millones de dólares y de fuselaje ancho alrededor de 300 millones, cada entrega es crítica.
La fragilidad de la cadena de suministro, crisis de seguridad o retrasos regulatorios pueden retrasar los cronogramas. Para los inversores, los pedidos pendientes destacan la demanda pero también subrayan el riesgo de que la ejecución sea inferior a lo esperado.

Invertir en fabricantes de aviones no se trata solo de rastrear el crecimiento de pasajeros.
Los principales riesgos incluyen:
Shocks como la pandemia de COVID‑19 pueden llevar los viajes aéreos globales a un punto muerto, aplastando la demanda de nuevos aviones. Los fabricantes de aviones dependen de la salud de las aerolíneas.
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