
La inflación en EE. UU. tomó un segundo impulso
5/12/20265/14/2026

Fue la primera visita presidencial estadounidense a China en nueve años, lo que demuestra cuán deteriorada se ha vuelto la relación entre las dos mayores economías del mundo.
La agenda del presidente de EE. UU., Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, estaba repleta para la cumbre de 3 días: aranceles, metales de tierras raras, chips de IA, Taiwán y la guerra de Irán. Aunque la reunión fue cordial, Trump abandonó Pekín sin acuerdos importantes ni compromisos públicos de ninguna de las partes.
Xi dejó un punto claro: Taiwán es la línea roja. Si se gestiona mal, la relación se rompe.
EE. UU. y China representan ahora más de un tercio del PIB mundial. Cuando Washington y Pekín chocan, el mundo paga.
Un breve repaso de las últimas disputas:
Funcionarios estadounidenses afirmaron que se avanzó en la identificación de $30 billion en bienes "no sensibles" de ambas partes que recibirían una tasa arancelaria reducida.
Taiwán dominó el inicio de la cumbre. Pekín insiste en que la isla es innegociable. Xi advirtió que si EE. UU. se extralimitaba, podría llevar a "enfrentamientos e incluso conflictos, poniendo toda la relación en grave peligro".
China considera Taiwán como parte de su territorio y busca la reunificación. EE. UU. no reconoce a Taiwán como un país independiente, pero apoya su autodefensa y se opone a cualquier cambio forzado del statu quo.
Washington sigue vendiendo armas a Taiwán, con $11 billion aprobados y otro paquete en preparación, que se espera alcance los $14 billion.
La guerra de los chips ha dado un giro. EE. UU. está ahora abierto a vender chips de IA menos avanzados a China, pero China no tiene prisa por comprarlos.
Esto se debe a que Pekín quiere reducir la dependencia de la tecnología extranjera e impulsar a las empresas hacia alternativas nacionales como Huawei, que ha producido chips capaces de ejecutar el último modelo de IA de DeepSeek. Antes de las restricciones comerciales de EE. UU. sobre chips avanzados, Nvidia dominaba ese espacio en China con una cuota de mercado del 95%.
No se anunció ningún avance en el crucial tema de las tierras raras. China controla casi todo el refinado global de metales como el samario, itrio y disprosio. Estos son esenciales para aeronaves, motores de vehículos eléctricos, herramientas de fabricación de chips y sistemas de defensa.
Pekín detuvo la mayoría de las exportaciones la primavera pasada, con algunos metales alcanzando precios más de 100 veces superiores fuera de China. Un conjunto más estricto de controles fue pospuesto por un año, y las empresas esperaban que la cumbre Trump-Xi ofreciera una extensión.
Altos ejecutivos estadounidenses — incluidos Jensen Huang de Nvidia, Tim Cook de Apple, Elon Musk de Tesla — acompañaron a Trump en Pekín, lo que destaca el interés de los principales CEO estadounidenses en construir relaciones sólidas con China.
¿Quieres explorar más? Descarga nuestra app gratuita para desbloquear actualizaciones de noticias de expertos y lecciones interactivas sobre el mundo financiero.