
Un acuerdo comercial es un pacto entre países para hacer que sea más fácil comprar y vender bienes y servicios entre sí. La mayoría de los acuerdos comerciales reducen o eliminan los aranceles (impuestos sobre las importaciones) y establecen normas comunes sobre aspectos como estándares, subvenciones e inversión.
Algunos de los principales acuerdos comerciales actualmente en vigor incluyen la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) entre 15 economías de Asia-Pacífico y el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC). El pacto de 2026 de la UE con la India se firmó tras negociaciones que se prolongaron durante dos décadas.
Algunas regiones dan un paso más para formar un bloque comercial profundamente integrado. El mercado único de la UE y el Mercosur de América del Sur son ejemplos de ello.

Los acuerdos comerciales determinan lo que pagas y dónde se crea empleo:
Los grandes acuerdos pueden transformar sectores enteros. La entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 redefinió la manufactura global, mientras que el Brexit — la salida del Reino Unido de la Unión Europea — mostró cómo el cambio de las normas comerciales puede elevar los costes, ralentizar los envíos y reducir la disponibilidad de bienes.

Los acuerdos comerciales crean ganadores y perdedores. Los consumidores pueden beneficiarse de precios más bajos, pero:
Por eso los acuerdos comerciales suelen ser políticamente sensibles, especialmente entre agricultores y trabajadores industriales. Tratan de economía, pero también de poder, empleo y control.