
Son dos formas populares de describir perturbaciones inesperadas del mercado.
Cisnes negros (término acuñado por el estadístico Nassim Nicholas Taleb):
Ejemplos: los atentados del 11-S y la crisis financiera de 2008. Esto contrasta con un rinoceronte gris, una amenaza evidente de gran impacto que se ignora. También es posible que hayas oído hablar de los cisnes grises: acontecimientos posibles pero improbables que tienden a minimizarse.

Los acontecimientos no mueven los mercados. Las sorpresas sí.
Antes de 2008, los bancos agrupaban hipotecas de alto riesgo en productos complejos y los vendían por todo el mundo. Sobre el papel, el riesgo parecía repartido y manejable. Pero nadie controlaba la exposición total. Cuando el mercado inmobiliario estadounidense se desplomó, las pérdidas se propagaron por el sistema interconectado, convirtiéndose en una crisis global.

Los datos pasados no predicen los resultados futuros. El famoso ejemplo del pavo de Taleb pone de relieve este problema.
Un pavo de Acción de Gracias es alimentado y cuidado todos los días durante 1.000 días, lo que hace que el ave confíe en que los humanos lo quieren y velan por su bienestar. Pero luego llega el día de la matanza, el cisne negro definitivo para el pobre pavo. La perspectiva también importa: el desastre inesperado para el pavo es un acontecimiento rutinario y calculado para el carnicero.
Aunque no puedas predecir lo impredecible, sí puedes evitar la falsa seguridad y prepararte para las perturbaciones sistémicas.