
3/2/2026


Los precios del petróleo se dispararon hasta un 13% el lunes, después de que EE. UU. e Israel atacaran Irán durante el fin de semana. El presidente de EE. UU., Donald Trump, señaló que los ataques aéreos podrían continuar durante al menos cuatro semanas, mientras Irán respondió lanzando misiles y drones contra Israel, los Estados del Golfo e incluso una base aérea británica en Chipre. Un ataque con drones paralizó la mayor refinería de petróleo de Arabia Saudita.
Lo que está en juego en la economía:
Un shock petrolífero es un salto repentino en los precios del petróleo lo suficientemente grande como para sacudir la economía global. Ocurre cuando el suministro se ve amenazado — por guerras, bloqueos o grandes retrasos en el transporte marítimo.
El mundo ya ha visto esto antes. El más famoso ocurrió en 1973, cuando un embargo hizo que los precios se dispararan un 400% y desencadenó una recesión global. Le siguió otro shock apenas unos años después, que resultó en casi una década de alta inflación.
El conflicto actual encaja en el patrón de un shock petrolífero. Las refinerías están cerradas, los petroleros están varados y el Estrecho de Ormuz está interrumpido.

Cada sector en los mercados bursátiles ha reaccionado al conflicto con Irán a su manera:
El resultado: un mercado desordenado y desigual donde la seguridad importa más que el impulso.
Los inversores se apresuraron a refugiarse en activos que se perciben estables cuando el mundo no lo es.
Otro activo refugio clásico, los bonos soberanos de las naciones más ricas, no resulta atractivo para los inversores en este momento. Los bonos se vendieron y los rendimientos subieron tanto en EE. UU. como en Europa debido a las preocupaciones por el aumento de la inflación. Si el shock petrolífero persiste, los consumidores lo notarán en sus bolsillos, y los bancos centrales podrían incluso reconsiderar las subidas de tipos.

El Estrecho de Ormuz — una estrecha vía navegable entre Irán y Omán — es el punto de estrangulamiento energético y marítimo más importante del mundo. Tras los ataques, las principales navieras pausaron los cruces y desviaron los barcos alrededor de África. Su papel global es enorme:
Incluso una breve interrupción puede elevar los precios de la energía, ralentizar el comercio y aumentar los costes de transporte marítimo en todo el mundo.
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