
2/20/2026


Los mercados energéticos ahora tienen una cuenta atrás fijada por la Casa Blanca. El presidente estadounidense Donald Trump advirtió el jueves que Irán tiene 10–15 días para alcanzar un acuerdo nuclear "significativo" o enfrentarse a "cosas realmente malas," un mensaje que inmediatamente empujó los precios del petróleo cerca de máximos de seis meses.
Tanto el Brent como el WTI, referencias del petróleo, suben alrededor de un 5% en la semana, lo que supone movimientos importantes para el crudo.
Aunque se trata de un plazo impreciso, es suficiente para sacudir los mercados. Cuando la incertidumbre se concentra en una ventana de tiempo reducida, las oscilaciones de precios suelen ser mayores. Con ambas partes aún muy distanciadas en cuestiones clave, los inversores no pueden ignorar la posibilidad de un conflicto militar.
El petróleo ha subido por las crecientes tensiones, pero el panorama no es unilateral. Sí, las amenazas de ataques militares y las advertencias de represalias por parte de Irán han aumentado los riesgos.
Pero los mercados también están sopesando una amplia oferta global. Los analistas señalan que el excedente de petróleo observado en la segunda mitad de 2025 persistió en enero, y la OPEP+, un grupo de productores de petróleo, estaría considerando reanudar los aumentos de producción a partir de abril.
Ese colchón de oferta no elimina el riesgo geopolítico, pero sí amortigua la subida.
Una caída repentina del gobierno de Irán enviaría ondas de choque a través de los mercados globales. Las recientes protestas a nivel nacional, y ahora el riesgo de una intervención estadounidense, han elevado la posibilidad de un cambio de régimen.
Implicaciones clave:
A largo plazo, un nuevo régimen podría restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales internacionales y suministrar más petróleo y otros productos a los mercados globales.

El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más críticos del mundo. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y de gas natural licuado (GNL) pasa por esta estrecha vía marítima entre Irán y Omán.
Teherán se sitúa a un lado del estrecho y tiene una presencia militar significativa en la zona. Irán ya cerró el estrecho parcialmente y de forma temporal a principios de esta semana. Incluso la amenaza de una interrupción puede:
Para países como China, muy dependientes del crudo del Golfo, la estabilidad del estrecho es esencial.
Años de sanciones han dejado a Irán con un acceso limitado a los mercados financieros globales. Las exportaciones de petróleo siguen restringidas, privando al banco central de los dólares necesarios para estabilizar la moneda iraní, el rial, que alcanzó mínimos históricos durante las recientes protestas.
Irán tiene muy poco poder de fijación de precios, ya que China compra alrededor del 90% de sus exportaciones de petróleo con grandes descuentos. La mayoría de los países no se atreven a tocar el petróleo sancionado por EE. UU.
Los importadores enfrentan costes más elevados y retrasos impredecibles, mientras que las empresas luchan con tipos de cambio inestables y crédito limitado. Todo esto alimenta la espiral inflacionaria.
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