
Una reacción global sin precedentes acaba con la propuesta de venta de la Copa del Mundo
8/3/20268/4/2026


Japón confirmó una inusual intervención intervención cambiaria conjunta con EE. UU. para apoyar al debilitado yen. La moneda estuvo cerca de caer a un mínimo de 40 años cerca de ¥164 por dólar, pero luego se disparó un 5% en tres días. Se estima que Japón gastó alrededor de $88 mil millones en compras de yenes durante dos días.
EE. UU. no ha confirmado cuánto contribuyó, pero según informes, el Tesoro vendió euros para comprar yenes. Que EE. UU. participe en apuntalar la moneda de otro país es inusual. Usar euros, en lugar de dólares, es aún más extraño.
Un fotógrafo captó una foto del Secretario del Tesoro Scott Bessent llevando una nota en una reunión de gabinete que decía: "buy Japanese Yen (JPY) $5-10 bil."

Los países normalmente prefieren ocuparse de sus propias monedas. Por eso la intervención generó sorpresa.
Razones para la colaboración:
La Ministra de Finanzas de Japón** Satsuki Katayama** dijo que estaría preparada para intervenir de nuevo si fuera necesario. Scott Bessent dijo que Estados Unidos no dudaría en ayudar.

Las intervenciones gubernamentales pueden mover temporalmente los mercados, pero rara vez resuelven los problemas subyacentes. El yen ha estado bajo presión durante años por varias razones:

La decisión sobre tipos de interés del Banco de Japón probablemente tendrá más impacto que comprar decenas de miles de millones de dólares en yenes del mercado. Tanto los funcionarios japoneses como los estadounidenses insinuaron que la intervención funciona mejor junto con tipos de interés más altos. Por eso los inversores esperan ampliamente otra subida de tipos en los próximos meses.
Si eso ocurre, mantener yenes se vuelve más atractivo. Sin embargo, eso también elevaría los costes de endeudamiento en un momento en que la ratio de deuda sobre PIB del gobierno supera el 200%, y la primera ministra Takaichi está intentando financiar un histórico programa de estímulo. Los bonos del gobierno aún rinden menos que los de países rivales, pero han subido al nivel más alto desde la década de 1990.
Japón necesita encontrar una forma de apoyar simultáneamente la moneda, estabilizar su mercado de bonos y financiar planes de gasto ambiciosos.
Las intervenciones cambiarias flagrantes por parte de los gobiernos son raras pero no carecen de precedentes. A veces los países incluso cooperan para garantizar la estabilidad económica global.
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